Cómo construir una relación sana y estable

Saber qué caracteriza a una relación sana es importante. Sin embargo, llevar estos principios a la práctica no siempre resulta sencillo. Cuando los conflictos se repiten, la comunicación se deteriora o la distancia emocional empieza a crecer, muchas parejas se preguntan qué pueden hacer para recuperar el bienestar en la relación. Aquí aprenderás un poco más sobre cómo llegar a tener una relación sana, estable y satisfactoria.

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¿Por qué es tan difícil construir una relación sana hoy en día?

Muchas personas se preguntan cómo construir una relación sana y estable en una época marcada por la inmediatez y la incertidumbre. Porque es curioso cómo, a pesar de vivir en una sociedad hiperconectada, muchas veces nos sentimos solos. Y es que aunque no existen fórmulas mágicas, la investigación psicológica muestra que determinados hábitos y formas de relacionarnos favorecen que desarrollemos vínculos más seguros, más satisfactorios y más duraderos.

Vivimos en una sociedad con prisa, que nos hace creer que todo tiene que ser “para ya”, donde hay demasiadas opciones a nuestro alcance, ya que con un “clic” podemos acceder a lo que queramos. Y es que esta inmediatez y este exceso de posibilidades afectan también a las relaciones de pareja, provocando cierta incertidumbre emocional.

Esta fragilidad de los vínculos que vivimos hoy en día es a lo que el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman llamó “amor líquido”. ¿Qué es el amor líquido? Se define como vínculos frágiles, inestables y superficiales, marcados por la falta de compromiso, la búsqueda de satisfacción inmediata y la tendencia a desechar la pareja ante la primera dificultad, como si se tratara de productos de consume.

¿Qué caracteriza a una relación sana?

Muchas veces idealizamos cómo debe ser una relación. Tenemos la idea de que una relación sana es esa en la que nunca se discute, en la que no hay conflictos, donde todo es fácil siempre. Sin embargo, la ciencia nos dice que las relaciones emocionalmente estables no son las que nunca discuten, sino las que saben gestionar las dificultades sin destruir el vínculo constantemente.

Esta estabilidad en las relaciones no surge inmediatamente, se va construyendo poco a poco, y suele requerir un esfuerzo por parte de los dos.

Diferentes investigaciones muestran que una relación sana y estable tiene los siguientes elementos:

• Los miembros de la pareja son capaces de comunicarse emocionalmente.
• Hay respeto mutuo.
• Existe responsabilidad afectiva.
• Hay capacidad de escucha.
• Confían el uno en el otro.
• Cada uno tiene libertad individual dentro de la relación.

¿Relaciones intensas o relaciones estables?

Estamos acostumbrados a pensar que en una relación debemos sentir emociones intensas desde el principio. Eso de “necesito sentir un flechazo” o “tengo que sentir una conexión inmediata” para saber que es la persona con la que quiero tener una relación, no garantiza que haya compatibilidad.

Una relación sana necesita tiempo para desarrollarse. Debemos aprender a tolerar las diferencias, lo que a veces es frustrante (el hecho de querer cambiar al otro constantemente). También requieren sentirnos vulnerables ante el amor, abrirnos en canal para poder construir una intimidad real.

Por eso, a veces, una relación tranquila en la que nos sentimos seguros afectivamente puede sentirse menos intensa, menos emocionante, pero mucho más estable emocionalmente.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

Últimamente, y menos mal, escuchamos con frecuencia eso de la responsabilidad afectiva. Se refiere a ser conscientes de cómo lo que hacemos afecta emocionalmente a la otra persona.

Pero vamos a aclarar un poco las cosas. Ser responsables afectivamente no significa hacernos cargo de todas las emociones de nuestra pareja. Tampoco significa ser el contenedor emocional constante de la otra persona. Y mucho menos dedicar nuestra vida a intentar evitar que nuestra pareja sufra cualquier malestar. Implica más bien relacionarnos con el otro desde la empatía, ser honestos sobre lo que sentimos, pensamos y decimos.

Parece fácil, ¿verdad? Pues para nada lo es. Esto supone entender que nuestras acciones, nuestros silencios, nuestras contradicciones y la forma en que nos comunicamos tienen un impacto en la relación.

Cómo mejorar la responsabilidad afectiva en la pareja

• Trata de comunicarte con tu pareja con honestidad.
• Dile lo que piensas y sientes de forma clara, sin ambigüedad.
• Trata de ser coherente entre lo que dices y lo que haces.
• Expresa lo que necesitas sin menospreciar lo que tu pareja necesita.
• No evites las emociones sin ninguna explicación.

Recuerda que lo fácil es evitar los conflictos. Lo difícil es mantener conversaciones incómodas, reconocer nuestros errores y reparar las cosas que hacemos mal. Porque las relaciones sanas no dependen únicamente de cuánto queremos al otro, sino también de cuánto cuidamos emocionalmente al otro cada día.

Preguntas frecuentes sobre las relaciones sanas
¿Es normal discutir en una relación sana?

Sí. Los desacuerdos forman parte de cualquier relación. Lo importante no es evitar los conflictos, sino aprender a gestionarlos de forma respetuosa y constructiva.

¿Qué hace que una relación sea estable?

La confianza, la comunicación, el respeto mutuo, la responsabilidad afectiva y la capacidad de afrontar las dificultades sin dañar constantemente el vínculo.

¿La intensidad inicial garantiza una buena relación?

No necesariamente. La compatibilidad y la seguridad emocional suelen construirse con el tiempo.

¿Por qué la terapia de pareja ayuda a construir una relación sana y estable?

Como has visto, muchos de los ingredientes que favorecen una relación sana (la comunicación, la confianza, el respeto mutuo o la responsabilidad afectiva) no siempre son fáciles de poner en práctica.

Muchas veces las dificultades que atraviesan las parejas no se deben a la falta de amor. A veces tiene que ver con dificultades en la comunicación, a malentendidos o a conflictos que se repiten.  Con el tiempo, estas dinámicas pueden desgastar la relación y hacer que ambos se sientan frustrados, aunque sigan queriéndose.

La terapia de pareja puede ayudar precisamente a identificar estos patrones. Ofrece un espacio donde comprender qué está ocurriendo en la relación, aprender nuevas formas de comunicarse y encontrar maneras más saludables de afrontar los desacuerdos.

No se trata de evitar los conflictos, porque los conflictos forman parte de cualquier relación. Se trata de aprender a gestionarlos sin dañar constantemente al otro y al vínculo.

Además, para acudir a terapia de pareja no es necesario esperar a estar al borde del abismo. De hecho, es mucho mejor acudir antes de llegar a ese punto. Por eso, muchas parejas buscan ayuda profesional cuando desean mejorar su comunicación, fortalecer la conexión emocional o construir una relación más estable y satisfactoria.

Porque una relación sana no se basa en la ausencia de problemas, sino en la capacidad de ambos para afrontarlos juntos.

Reflexión final

En esta época en la que vivimos, donde las relaciones son cada vez más rápidas (incluso de usar y tirar), más inmediatas e incluso más frágiles, construir un vínculo sano parece un acto de rebeldía.

Quizá el reto actual no sea encontrar una relación perfecta, sino aprender a relacionarnos desde un lugar más consciente, más honesto y menos basado en el miedo.

Porque las relaciones sanas no eliminan la vulnerabilidad: aprenden a sostenerla.

Si sientes que tu relación atraviesa dificultades o que os cuesta comunicaros de la forma que os gustaría, la terapia de pareja puede ayudaros.

Referencias bibliográficas
  • Bauman, Z. (2005). Amor líquido: Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Fondo de Cultura Económica.
  • Gottman, J. M., & Silver, N. (2017). Siete reglas de oro para vivir en pareja. Debolsillo.
  • Johnson, S. M. (2019). Abrázame fuerte: Siete conversaciones para un amor duradero. Urano.
  • Stanley, S. M., Rhoades, G. K., & Markman, H. J. (2006). Sliding versus deciding: Inertia and the premarital cohabitation effect. Family Relations, 55(4), 499-509.
  • Tatkin, S. (2018). Conectados: La ciencia del apego aplicada a las relaciones de pareja. Urano.

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